Porque en algún punto coincidimos...

domingo, 26 de febrero de 2012

RECIBIMIENTO


Noche afincada, sombría

frente a la puerta

un hombre

rebusca en el bolsillo la llave.

Perforando la cerradura

traspasa el umbral

delante

el largo y penumbroso pasillo

lo arroja a la sala.

En el mismo deslucido sillón

en la exacta posición de cada crepúsculo

el espectro lo saluda.

Inerte la mirada

la savia ausente

dice presente en el exánime cuerpo

solo

un rictus imperceptible

imita una sonrisa...

bienvenido a casa.


Myrian

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