
En tu mirada
me detengo y extasío
peregrino hacia tu boca
loca tentación
me arrebato.
Deslizándome
confluyo con tus manos
excitadora de los sentidos.
Caricias embriagadoras
trocan en oasis fresco
bálsamo del deseo ardiente.
Tu cuerpo, templo mayor
en cuya piedra del sacrificio
abandono el mío de bruces
para consumar el rito sagrado.
Myrian
Bellísimos versos de esta poetisa leonense... ¡Me encantó!
ResponderEliminar¡Consumad mortales, el rito sagrado...!
Ves porque te digo que debo respetar a los que bien escriben...(en éste caso a vos) Sos Grossa Diana!!!
ResponderEliminarBonita forma de entrar en ese templo desde el umbral que es la mirada . Un saludo
ResponderEliminarGracias Chelo, salió algo diferente, no suelo escribirle mucho al amor. No porque no lo sienta, sino que la inspiración va hacia donde quiere.
ResponderEliminarCariños